El Error Más Común al Usar IA en Copywriting y Cómo Evitarlo

El uso de inteligencia artificial en copywriting ha crecido exponencialmente. Lo que hace unos años era una herramienta experimental, hoy se ha convertido en el asistente preferido de miles de redactores, marketers y creadores de contenido.

Sin embargo, con la adopción masiva de herramientas como ChatGPT, Jasper o Copy.ai, también han aparecido errores sistemáticos que disminuyen la efectividad de los textos generados. El más común de todos: delegar completamente el pensamiento creativo a la máquina.

Este artículo es una radiografía profunda del mayor error que cometen los profesionales (y amateurs) al usar IA para crear textos persuasivos.

Vamos a diseccionar cómo se origina este fallo, qué consecuencias trae en términos de conversión y posicionamiento, y cómo evitarlo con estrategias simples, efectivas y aplicables desde hoy.

¿Cuál es exactamente ese error?

El error más frecuente al usar inteligencia artificial para escribir copys es copiar y pegar los textos generados sin intervenirlos, editarlos ni humanizarlos.

Es un uso pasivo de la IA, donde el profesional deja que la herramienta haga todo el trabajo, confiando en que el resultado es suficiente para conectar, convencer y vender.

A simple vista puede parecer una estrategia eficiente: ahorras tiempo, reduces esfuerzo, produces más contenido.

Pero en la práctica, esto conduce a textos que suenan genéricos, carecen de personalidad, no conectan emocionalmente y muchas veces repiten estructuras predecibles que los usuarios identifican como «contenido automático».

Por qué sucede: las tres causas principales

1. Fascinación con la tecnología

Muchos usuarios, especialmente los nuevos, quedan impresionados por la fluidez y coherencia con la que la IA genera textos. Esto crea una falsa sensación de suficiencia: “suena bien, entonces debe estar bien”.

2. Falta de criterio editorial

La IA puede generar ideas, pero no tiene criterio humano. No sabe si ese enfoque es el mejor para tu público, si ese tono representa tu marca o si el texto se alinea con tu estrategia. Muchos usuarios no editan porque no tienen un parámetro claro de evaluación.

3. Urgencia y presión de productividad

En contextos donde se debe producir mucho contenido en poco tiempo (como en agencias o lanzamientos digitales), se sacrifica la calidad por volumen. Se prioriza tener el texto listo antes que tener un texto que funcione.

¿Qué consecuencias tiene este error?

1. Tasa de conversión baja

Los textos genéricos no activan emociones, no disipan objeciones y no provocan acción. Se leen, se olvidan y no venden. Aunque sean gramaticalmente correctos.

2. Percepción negativa de marca

El usuario percibe cuando un texto está automatizado. Y si se da cuenta, interpreta que no hay esfuerzo, personalización ni autenticidad. Eso daña la percepción de tu producto o servicio.

3. Penalización por parte de algoritmos

Aunque Google no penaliza el uso de IA en sí, sí penaliza el contenido redundante, sin valor, repetitivo o poco útil. Y eso es exactamente lo que genera un mal uso de IA.

4. Desconexión con el tono de la marca

El texto puede tener sentido, pero no suena como tú. No suena como tu cliente. Suena como ChatGPT. Y eso diluye la voz única que cada marca necesita construir.

Cómo evitar este error: del uso pasivo al uso estratégico

La solución no es dejar de usar IA. La solución es usar la IA como copiloto, no como piloto automático. Aquí van estrategias para transformar tu proceso.

1. Divide el proceso en etapas

No pidas a la IA que escriba un texto completo de una sola vez. Divide tu proceso en pasos como:

  • Investigación del dolor del cliente
  • Mapa de objeciones
  • Propuesta de valor
  • Redacción inicial
  • Reescritura creativa
  • Optimización final

De esta forma, controlas mejor cada etapa y puedes intervenir donde sea necesario.

2. Usa prompts específicos, no genéricos

No digas:

“Escribe una landing page para vender un curso online.”

Di:

“Actúa como un copywriter experto. Escribe un borrador de landing page usando la fórmula PAS. El producto es un curso de productividad para madres emprendedoras. El tono debe ser cálido, empático y cercano. El lector se siente abrumado y busca retomar el control de su tiempo.”

Los resultados cambiarán drásticamente.

3. Edita con intención

Lee el texto como si fueras el lector objetivo. Pregúntate:

  • ¿Esto me conmueve?
  • ¿Responde a una necesidad real?
  • ¿Suena humano?
  • ¿Representa lo que quiero transmitir?
  • ¿Podría haberlo escrito cualquiera?

Si la respuesta es “sí” a la última, necesitas editar.

4. Agrega tu historia, tu experiencia, tu lenguaje

Esto es clave. Los textos creados con IA solo se convierten en verdaderamente efectivos cuando tú le das el toque humano. Esto puede ser:

  • Una anécdota real
  • Una frase que usas siempre
  • Una referencia cultural específica
  • Un ejemplo vivido por ti o tus clientes

Eso no lo puede replicar ninguna IA.

5. Crea tu propia plantilla o estructura

Con el tiempo, notarás que usas ciertos patrones en tus textos. Puedes entrenar a la IA para replicar ese estilo, con prompts como:

“Aquí tienes un ejemplo de cómo suelo estructurar mis textos de venta. Quiero que uses ese formato para redactar sobre este nuevo producto…”

Así logras coherencia sin sacrificar eficiencia.

Caso real: dos textos, mismo producto, distinto impacto

Un consultor de negocios digitales hizo una prueba A/B con dos versiones de un email de lanzamiento.

  • Versión A: generada por IA, sin edición
  • Versión B: generada por IA, pero luego editada, con introducción personal, metáforas propias y lenguaje emocional

Resultado:

  • Versión A: tasa de apertura 21%, clics 1.7%
  • Versión B: tasa de apertura 28%, clics 5.4%, respuestas directas al correo agradeciendo el mensaje

La diferencia no fue la IA. Fue el humano detrás.

¿Cuándo sí puedes automatizar más?

Hay textos que pueden ser más mecánicos y menos emocionales, donde puedes permitir más automatización:

  • Descripciones técnicas de productos
  • Fichas SEO para ecommerce
  • Resúmenes de contenido
  • Listados informativos

Incluso ahí, conviene hacer una revisión rápida para evitar repeticiones o ambigüedades.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Entonces no sirve la IA para copywriting?

Sí sirve. Pero es una herramienta, no una solución mágica. Usada con criterio, puede multiplicar tu productividad sin sacrificar calidad.

¿Cómo sé si un texto está demasiado “robótico”?

Pásalo por el filtro de “¿esto lo podría haber dicho mi cliente ideal en una conversación real?”. Si no, edítalo. Si suena forzado, genérico o impersonal, no está listo para publicarse.

¿Qué herramientas ayudan a humanizar textos de IA?

Además del propio ChatGPT, puedes usar:

  • Grammarly para mejorar fluidez
  • Hemingway App para simplificar frases
  • LanguageTool para detectar repeticiones
  • Lectura en voz alta (sí, tú mismo) para detectar rigidez

Conclusión: la IA no es tu reemplazo, es tu potenciador

No estás compitiendo con la IA. Estás compitiendo con quienes la usan mal. Cuando dejas de copiar y pegar lo que genera y comienzas a dirigir, editar, enriquecer y transformar esos textos, pasas del piloto automático al modo experto.

Recuerda esto: la IA no sabe a quién le estás hablando. No conoce el dolor de tu audiencia. No vivió tu historia. Tú sí.

Usa esa ventaja.

Deja un comentario