Mira, la IA llegó para quedarse y ha cambiado todo. Lo que antes me tomaba tardes enteras –investigar, darle vueltas, borrar y reescribir– ahora sale en minutos con ChatGPT o cualquier otra herramienta. Es brutal lo rápido que va.
Pero aquí va la verdad incómoda: velocidad no es lo mismo que resultados. Puedes generar 10 textos en una hora y que ninguno venda nada.
Porque un buen copy no es solo palabras bonitas. Es una estructura que guía al lector de la mano, desde que te ve hasta que saca la tarjeta.
Ahí entran las fórmulas clásicas como AIDA, PAS o BAB. Llevan décadas funcionando porque entienden cómo piensa la gente de verdad.
Y lo mejor: puedes enseñarle a la IA a usarlas sin que suene a robot. Yo lo hago todo el tiempo y te voy a contar exactamente cómo.
Por qué estas fórmulas siguen siendo oro puro (incluso con IA)
Vivimos bombardeados de contenido. La gente abre un email o un anuncio y decide en segundos si seguir o cerrar. Estas fórmulas son como un mapa: te dicen dónde empezar, cómo mantener la atención y cómo cerrar para que actúen.
Sin estructura, la IA suele darte textos correctos… pero planos. Con fórmula, das textos que conectan, que emocionan, que venden.
Las 3 que más uso y cómo las aplico
- AIDA (Atención – Interés – Deseo – Acción) Mi favorita para casi todo: emails, landings, anuncios.
- Atención: algo que le pare los pies. Una pregunta fuerte, un dolor que conoce, una estadística que asusta.
- Interés: cuéntale algo que le importe, una historia corta o un beneficio jugoso.
- Deseo: píntale la película de cómo cambia su vida con lo que ofreces.
- Acción: dile exactamente qué hacer ahora y por qué no puede esperar.
- PAS (Problema – Agitación – Solución) Perfecta cuando el dolor es grande. La uso mucho con clientes que venden soluciones reales.
- Problema: nómbralo sin rodeos. Haz que diga “sí, eso me pasa”.
- Agitación: mételo más profundo. ¿Qué pasa si sigue igual? ¿Más frustración? ¿Menos dinero? ¿Menos tiempo con la familia?
- Solución: entra tú con tu producto como el héroe que resuelve todo.
- BAB (Before – After – Bridge) Ideal para transformaciones grandes. Me encanta para mentorías o cursos.
- Before: la realidad actual, la que duele.
- After: la vida soñada, la que emociona.
- Bridge: cómo tu oferta es el puente que los lleva de un lado al otro.
Cómo le saco partido a la IA sin que suene falso (mi método paso a paso)
No le pidas todo de golpe. Ve por partes, como si dirigieras a un redactor junior buenísimo pero que aún no te conoce del todo.
Paso 1: Ten clarísimo a quién le hablas y qué vendes. Sin esto, da igual la fórmula. Pregúntate: ¿qué le quita el sueño? ¿Qué sueña conseguir? ¿Qué le frena?
Ejemplo real mío: un curso para freelancers que quieren clientes internacionales. Su miedo mayor: cobrar poco y quemarse con clientes locales. Su sueño: facturar en dólares y elegir proyectos.
Paso 2: Dale un prompt que incluya la fórmula y el tono que quieres. Ejemplo para AIDA: “Actúa como copywriter experto.
Escribe un email de venta usando estrictamente la fórmula AIDA para un curso que enseña a diseñadores gráficos a conseguir clientes en EE.UU. y Europa.
Tono cercano, como hablando con un amigo que está frustrado. Empieza con el miedo a no valorarse lo suficiente, genera deseo mostrando cómo es cobrar en dólares y viajar más, y cierra con una CTA clara y urgente.”
Paso 3: Revisa y pule. La IA te da un borrador sólido, pero casi siempre le falta alma. Yo reescribo partes:
- Añado alguna anécdota mía o de alumnos.
- Cambio frases genéricas por más visuales.
- Quito lo que suene demasiado perfecto.
Si el deseo está flojo, le digo: “Reescribe solo la parte de Deseo. Usa imágenes concretas: imagina despertarte con emails de clientes que valoran tu trabajo y pagan el triple.”
Paso 4: Para secuencias o anuncios, cambio de fórmula según el momento. Primer email: PAS para remover el dolor. Segundo: AIDA para presentar la solución. Anuncio corto: BAB puro y duro.
Cómo hago que la IA suene como yo (y no como un bot)
Le doy ejemplos de mi estilo: “Mira cómo escribo normalmente: directo, uso metáforas, hablo de tú a tú, meto alguna pregunta retórica. Adopta esto para reescribir el texto.”
Cuanto más le des de tu voz, mejor imita. Y siempre, siempre, edito al final.
Errores que veo todo el tiempo (y que yo también cometí)
- Pedirle un texto largo entero de una vez → sale genérico.
- Confiar ciegamente → siempre hay que meter mano.
- Olvidar el dolor real del cliente → el texto queda vacío.
- No probar variantes → genera 3-4 versiones y elige la que te pone la piel de gallina.
Un caso que me encantó
Un cliente mío de consultoría digital usó AIDA con IA para rehacer su página de ventas. Dividimos secciones, generamos borradores, pulimos juntos. Resultado: página lista en 3 días (antes tardaba semanas), duplicó conversiones y recibió mensajes de “parece que me lees la mente”. No fue la IA sola. Fue fórmula + dirección humana.
Preguntas que me hacéis mucho
¿Puedo mezclar fórmulas? Sí, y es lo mejor. Empieza con PAS para conectar con el dolor, sigue con AIDA para vender la solución y cierra con BAB para que visualicen el cambio.
¿Y si sigue sonando genérico? Más detalles en el prompt: anécdotas, objeciones reales, lenguaje del día a día de tu audiencia. Y reescribe tú las partes emocionales.
¿Otras fórmulas que molan? 4P, 4C… pero con AIDA, PAS y BAB ya tienes para el 90% de las cosas.
Al grano…
La IA es una herramienta brutal, pero las fórmulas son el cerebro. Ellas dan estructura, la IA da velocidad y tú pones el corazón: esa empatía y experiencia que ninguna máquina puede copiar del todo.
Si las combinas bien, no solo escribes más rápido. Escribes mejor. Con más impacto. Con más ventas.
¿Y tú? ¿Ya usas alguna fórmula con IA? ¿Cuál es tu favorita? Cuéntame, que me flipa hablar de esto.

Martín Herrera es redactor freelance especializado en contenidos digitales y estrategias de comunicación. Ayuda a nuevos escritores a desarrollar sus habilidades, mejorar su estilo y construir una carrera independiente en el mundo online. En GF Nourish comparte guías prácticas, consejos reales y experiencias del día a día como freelancer.
